Un afilado encuentro [Priv. Azathoth]

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Un afilado encuentro [Priv. Azathoth]

Mensaje por Invitado el Jue Ago 01, 2013 9:52 am

¿Vendida? ¿Sus oídos estaban escuchando correctamente las palabras del guardia que abría finalmente su celda tras varios días de opresión? Llevaba ya tiempo siendo una esclava de aquel mugroso e infame sitio, pero siempre se las arreglaba para escapar e intentar regresar a su mundo, donde organizar un ejército y descender nuevamente a la tierra para cobrar venganza contra los desgraciados terrestres.
 
Nunca en toda su existencia se había visto tan humillada, rebajada e insultada. Si ya de por sí no soportaba esa sucia, húmeda y oscura celda donde transcurría su rutina cotidiana de matar el tiempo contando las ratas, mucho menos le agradó la idea de ser comprada por un desconocido que encima tenía el descaro de encargarla a domicilio, como si se tratara de una mercancía transportable.
 
Sus dientes crujieron en cuanto se vio frente a frente con el guardia y le lanzó una daga que llevaba guardada bajo su túnica, enterrándosela en el muslo derecho. La sangre empezó a brotar copiosamente y los gritos del sujeto que anteriormente le miraban con burla, embelesaron sus oídos. Seguidamente intentó darse a la fuga, pero sufrió la desgracia de ser vista por el segundo guardia, quien le disparó un dardo sedante justo en la espalda. Sus labios libraron una intensa maldición frustrada antes de caer al suelo, jadeante y con la vista nublada, donde poco tardó en rendirse profundamente al sueño.
 
La ataron como si se tratara de un animal y la cargaron en un camión, dejándola acostada en la parte de atrás, sobre una tela para evitar que la suciedad estropeara su pelo y acabaran entregando “el producto” en mal estado. Fue un largo viaje, considerando la ubicación de la vivienda; para cuando llegaron, Haydée todavía estaba inconsciente, pero la despertaron inyectándole otra sustancia en el brazo que le provocó un intenso ardor.
 
Se encontraba mareada, perdida, sin nociones del sitio donde se ubicaba ni mucho menos su situación. En su mente sólo existía una espesa neblina, similar a la que presentaban sus ojos, ausentes, intentando con énfasis centrar la mirada en algo fijo y cobrar nitidez en la visión. Los tipos que la sostenían por los brazos para que no cayera al suelo como consecuencia de la debilidad de sus piernas, murmuraban cosas que sus oídos no terminaban de identificar. Si bien su fisonomía se hallaba sedada, sus emociones lentamente iban cobrando una pasión abrasadora y su odio aumentaba progresivamente, de forma explosiva.
 
Movió lentamente los labios, queriendo insultar a sus captores, pero se distrajo en el momento que escuchó con nitidez cómo una puerta se abría frente a ella. Alzó los ojos al frente, queriendo descubrir qué había delante, pero sólo logró definir una borrosa figura y un intenso color rojo como la sangre o el fuego.

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Re: Un afilado encuentro [Priv. Azathoth]

Mensaje por Azathoth el Jue Ago 01, 2013 4:27 pm

La relativa tardanza de Azathoth para llegar a su hogar luego de haber concluido con su compra en el mercado negro, no se debía a otra cosa si no a una pequeña desviación que hizo para arreglar algunos asuntos que no le tenían tranquilo pero ahora, estaba mas que claro que su mayor placer resultaría en recibir a su nueva adquisición lo cual expulsó de los labios del incubo una sonrisa, macabra y demencial figura que vigiló con constante fuego interno de adrenalina la compuerta que separaba su territorio del resto del plano mortal, el demencial laberinto que a sus espaldas se reflejaría era tan intrincado como resultaba su desquiciada mentalidad, aún cuando luciera todo tan espacioso y difícil de perderse en semejante lugar, las apariencias son mucho ma engañosas cuando se intentan ocultar a base de mentiras, ilusiones y traicioneros planos de incomparable crueldad.

Preparado para recibir a su "invitada" el incubo, dandole unas cuantas vueltas a todo finalmente supo escuchar el sonido de aquel auto acercándose, cuando se encontraban ya en camino a donde él estaba no hizo si no marcar mas la sonrisa en sus labios, formando una curvatura extraña y demencial producto de su eufórica situación, no sabía que esperar pero bueno, tampoco era bueno hacer perder mas tiempo a una dama.

Al salir de la residencia en si para poder llegar hacia sus visitas aunque había que admitirlo, de quienes vinieran solamente ella era bienvenida los otros... Meros estorbos que no le molestaria hacerlos sufrir antes de lanzar sus cuerpos a su vacío encerrado en las entrañas de aquella arquitectónica estructura, el edificio se erguía orgullosamente como dominando todo a su alrededor, estaba alejado de la ciudad y apartado de los ojos de cualquiera que intentase husmear la razón... Era mas que obvia si era el hogar de un ser perverso e inescrupuloso como Azathoth. Los pasos del incubo dejaron de marcar el ritmo en el suelo, de su espalda un filo de sange comenzó a brotar y soltó sus alas que arrancaron su piel practicamente brotando y moviéndose para dejarle recorrer la distancia, era un amplio espacio hacia la puerta de acceso y luego de vuelta a su hogar, algo como un "jardín" pero que lucía extraño y aún pese a todo, sombrío pero no por tener su vegetación muerta si no, algo en ese retrato no cuadraba del todo y tenía una figura algo lúgubre, eran justo las cosas que podía considerar el incubo como acogedoras.

Sus alas terminaron de permitirle hacer ese recorrido hacia un amplio par de puertas que al llegar, comenzaron a abrirse de par en par, o una de ellas almenos y era el límite, una vez dentro no habría marcha atras, el incubo para ese entonces ya había cerrado sus alas alrededor de su cuerpo lo cual daba un aspecto de ropaje bastante peculiar, el escarlata de las alas hacía juego con la cascada carmín que descendía por su espalda, sonriendo invitó a los hombres que venían acompañandola a que la dejasen y se marcharan ya que él ahora se haría cargo, solo esperó hasta que uno de los hombres la dejó dentro y cuando estaba sacando su mano, Azathoth azotó con brutal fuerza aquella gran puerta de acero sin siquiera saber si consiguió herirlo, sin darse cuenta de si el hombre habría perdido alguna extremidad con suerte o simplemente se llevó el susto de su vida, sea cual fuese el caso luego de cerrar la compuerta estaba claro que las cosas comenzarían a escribirse a partir de allí.

-Supongo que tu eres Haydée es un gusto conocerte finalmente, espero que no te hicieran mucho daño o algo así al venirte transportando hasta aca, disculpa si no te pude recibir yo personalmente en el mercado lo que sucede es que me requerían por... "Negocios" en otra parte, asuntos que necesité atender con algunas personas antes de venir a casa así que por favor, acompáñame por aquí y te mostraré el lugar, espero y sea de tu agrado bella dama-

La primera impresión que obtuvo... Era difícil de describir a decir verdad, si él estuviera en su lugar seguramente se encontraría muy molesto pero no era precisamente su intención iniciar una confrontación, no de momento cuando menos ya habría seguramente de todo un poco a su debido tiempo, si lo que había leido de ella era verdad entonces... El incubo sabía que no estaría tratando con cualquier cosa, una mera mercancía que le proporcionara placer y es todo... No le traería gracia y es que una boba sin cerebro se podía encontrar cualquier día tan solo saliendo a pasear pero alguien que no fuera fácil de someter... Eso si que le parecía bastante divertido, seguramente ahora tendría que utilizar todos sus trucos y métodos posibles o morir en el intento, pero sabría que al final el sentido que le traía todo esto, era sentir la satisfacción de complacer uno mas de sus caprichos, uno que comenzaba a ver con ojos muy callados.

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Re: Un afilado encuentro [Priv. Azathoth]

Mensaje por Invitado el Lun Ago 05, 2013 3:30 pm

Los maldecía a todos y cada uno de esos infames seres que habitaban aquel planeta desgraciado y ruin. Quería vengarse cada vez más, destruirlos sin misericordia y reducirlos a cenizas. Sin embargo se hallaba tan débil, tan impotente, que la ira se mermaba y difuminaba con frustración, con enojo hacia sí misma por su incompetencia. Aún era débil, frágil y precisaba convertirse en una verdadera guerrera de élite, capaz de abatir a cuanto obstáculo se cruzara en el camino. Lo iba a conseguir, sin importar las consecuencias, alcanzaría sus objetivos, obtendría poder y libertad.
 
Ahora lo importante era mantener su cabeza lo más fría posible, cosa un tanto difícil, considerando las circunstancias y que ya había comprobado que el tío que la había comprado se ubicaba delante... Al menos parecía una criatura con educación y modales. Peor hubiese sido que se tratara de un animalejo bestial y salvaje, impropio para una dama y reina como ella. Aún así no podía permitirse bajar la guardia ni mucho menos confiarse. Sabía de antemano la oscuridad que inundaba esa tierra donde habitaban los terrestres, y los crímenes sobre los que estaban cimentadas sus civilizaciones y vidas.
 
Apretó los puños, juntando fuerzas para no mostrarse débil y erguirse como la reina que era, mientras contenía los temblores que a sus piernas le costaban tal esfuerzo e intentaba suavizar su expresión cansada -Mi realeza aunque no sea de este mundo, sigue corriendo por mis venas. Un saludo apropiado sería una reverencia ¿o es que acaso no enseñan etiqueta en este planeta?- replicó enseguida intentando fijar su mirada, que lentamente iba recuperando la nitidez, en la contraria -Las excusas no son propias de un hombre ni mucho menos de valientes. Si diciéndome "bella" o elogiándome cree que va impresionarme o suavizarme, le recomiendo que no gaste aliento en vano. No soy una chiquilla conformista a la que puede tapársele el sol con una mano y hacerle creer que es de noche. Si esto ha quedado claro, bien podemos proseguir con el tour- comentó, observando los alrededores con desdén, mostrando desinterés por aquel que sería su amo, aunque en realidad todas sus alertas estaban fijas en sus movimientos y se había grabado más que perfectamente su aroma, así como su voz y cada detalle relevante en la memoria. Lo primero que debía hacer para saber con qué o quién lidiaba, era recabar suficiente información y descubrir su raza. Luego ya sólo restaba darle el golpe de gracia cuando se hallara con la guardia baja.

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Re: Un afilado encuentro [Priv. Azathoth]

Mensaje por Azathoth el Lun Ago 05, 2013 5:27 pm

Dificilmente podría decirse que aquel primer encuentro estuviera saliendo como el incubo no había pensado desde que supo un par de cosas en el mercado negro sin embargo, esa impresión parecía calmar su ímpetu hasta cierto grado mas no había sido si no hasta que la escuchó finalmente... Esa voz sería sin dudas una que el incubo no podría olvidar en mucho tiempo pero que moría de ganas por verla impregnada de otras cosas, solo por curiosidad y no nada mas siquiera, de momento.

-Entonces me tendré que disculpar pese a todo si he sonado un tanto arrogante el hecho es que difícilmente podría haber imaginado que me encontrase frente a alguien con un status tan alto como su porte en si lo indica principalmente porque bueno tendrá que saber disculpar bella dama pero el sitio de donde fuí a pedir por su liberación no es precisamente el lugar donde uno esperaría encontrar a un miembro de la realeza así que tendría que saber perdonar un error de mi un simple y humilde ser que vaga por este mundo sin mucho que decir de si-

El linaje al cual Azathoth había pertenecido era todo menos humilde especialmente por la clase de criaturas que habrían conformado su familia, el placer y los lujos desbordaban por cada rincón del mundo por el cual se movía y dada la naturaleza salvaje y perversa del incubo era común además, a causa de sus actos y negocios no muy legales que digamos, se viese envuelto por mas y mas placeres de los que ningún otro ser mortal podría haber siquiera llegado a soñar sin embargo, ahora tenía que mantener la cabeza serena y buscarlo, dar con los puntos fuertes y débiles de ella para... Utilizar eso a su favor en un futuro quizás.

-Mis razones para expresar no son otras que las de intentar ser amable, a decir verdad me interesaba que sintiese comodidad desde el momento en que la vinieran a dejar aquí pero no creo que un aire de arrogancia sea tampoco una manera muy propia de expresión así que pueda que ambos carguemos con fallos que habrían de ser pulidos, tengo mas que claro que no me encuentro frente a una chica estúpida y carente de todo sentido común como las que transitan con constante frecuencia por cada rincón de este mundo tan infestado de deterioro y caóticas actitudes, quizás en parte por eso surgió mi interés por entablar un momento de conexión con alguien que tuviera algo que no he encontrado en mas seres de este mundo. Dado que no tengo contactos en círculos refinados y pase libre hacia esos mundos tan colmados de belleza que seguramente ojos como los suyos han presenciado, me veo en la necesidad de recurrir al único medio posible para alguien como yo, tan alejado del brillo que emanan las estrellas en lo alto del negro firmamento-

El incubo en esos momentos abrió sus rojas alas de par en par, las extremidades parecían cobrar mayor tamaño del que realmente tenían cuando alcanzaban a estirarse y conforme las fue cerrando detrás de su espalda, estas parecían comenzar a irse introduciendo dentro del cuerpo del incubo una escena algo perturbadora vista desde atras pues era notar como su espalda era razgada para darle paso a sus extremidades y finalmente desaparecer en lo profundo de su ser.

-No guardo ninguna clase de excusa, meramente es el modo de ver cualquier posible error que cometiera y plantearlo de una forma en donde admitiría cuando he tenido un fallo, no soy perfecto de hecho carezco firmemente de todo concepto que pudiese considerarse como perfección entonces, esta oscura fachada no es mas que solamente eso, puede parecer sombrío y poco atractivo pero es una apariencia que guarda mi lugar de descanzo para no llamar la atención de extraños y curiosos, podría decirse que este sitio desde que lo adquirí comencé a notar que tenía un aire de vida propio así que adelante su majestad, continuemos para que pueda apreciar el interior de mi "humilde" hogar que espero siquiera sea de su agrado-

Azathoth parecía estarse metiendo mas en su papel que restregándole en la cara el hecho de lo relativamente fuera de lugar que quedaba esa actituación dadas las circunstancias en que vendría a conocerla pero bueno, como quiera que sea el incubo sabía lo que era moderar su lenguaje y sus acciones de forma que si ella quería jugar a ser una reina cuando se encontraba en el fondo de la cadena alimenticia dentro de los terrenos que dominaba el incubo, jugaría su juego para ver que mas podía aprender de ella. No estaba mal... De hecho estaba realmente viéndola de manera cuidadosa, en el sentido vulgar de verlo los lujuriosos ojos del incubo parecían haberla comenzado a devorar desde el primer instante que dio un paso dentro de su territorio pero lo mas recomendable era mantener su estado pasivo, si salía a relucir la poca sanidad mental con la que contaba la diversión no podría disfrutarla del todo cuando el momento mas oportuno llegara.

Con un gesto de reverencia simplemente empezó por ir avanzando cuidadosamente procurando jamás perderla de vista, su experiencia le decía que eso sería lo mas recomendable y con cada paso dado, el ambiente parecía volverse mas propenso a las entrañas mismas de la locura, la enorme edificación que servía de hogar al incubo se alzaba con una apariencia misteriosa hacia lo alto y el gran lente del enorme telescopio saliendo de la cúpula superior y apuntando hacia lo alto, a las estrellas era algo que dignamente merecía ser admirado.

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Re: Un afilado encuentro [Priv. Azathoth]

Mensaje por Invitado el Mar Ago 13, 2013 1:54 am

Su ceño se frunció en el instante exacto en que el contrario le recordó la cueva sucia y roída de donde venía. Si bien simulaba estarle pidiendo disculpas y consideración, sin duda alguna podía sentir con claridad el filo en sus palabras, que de tanto en tanto el desagradable hombre no conseguía ocultar correctamente. Haydée se había vuelto astuta, sagaz y muy frívola, siempre intentando ir un paso delante que el resto para no toparse con sorpresas y poseer la ventaja al atacar, así como al defenderse. Sin embargo, por mucho que le molestasen las oraciones del contrario, sencillamente se contuvo, suavizando nuevamente su expresión hasta dejar una simple arrogancia. Estaba convencida de su estatus, de quién era, de su historia y por sobretodo, de que regresaría a su mundo y cobraría venganza contra cualquier terrícola, de modo que no se permitiría enrollarse en discusiones sin sentido.
 
-Disculpas aceptadas- pronunció con firmeza, manteniendo una pose altiva, su columna erguida, su cabeza en alto y sus hombros echados hacia atrás. La mirada ajena no le agradaba, por la sencilla razón de que no le simpatizaba que nadie en ese asqueroso planeta la observara ni mucho menos la tocara. De modo que rehuyó de esos ojos con fastidio hasta que las alas opuestas retrayéndose llamaron su atención y le husmeó directamente sin demasiado disimulo, empezando a realizar una caminata lenta alrededor del que ahora sería su amo, y deteniéndose en su espalda, donde las heridas se cerraban tras las extremidades guardadas –Una particular manera de deshacerse de alas…- mencionó, realizando un recorrido a lo largo de la fisonomía ajena para concentrarse nuevamente en los omóplatos –Normalmente las alas son un estigma permanente ¿Se trata usted de un ángel caído?... Aunque su esencia se percibe ligeramente distinta al común de dicha raza- interrogó con sutileza, saliendo de detrás del contrario para comenzar a adelantarse e iniciar el recorrido del hogar por su propia cuenta.
 
-¿La regeneración de su carne se extiende por todo su cuerpo o es una habilidad ceñida a su espalda?- preguntó, avanzando hasta la primer habitación que llamó su atención, pues contaba con una puerta bellamente labrada y diferente al resto -¿Hasta qué nivel alcanzaría dicho poder?- añadió otra interrogante, girándose noventa grados para no darle la espalda al contrario, mientras apoyaba una mano sobre el picaporte, predisponiéndose a abrir pero pausando un rato -¿De qué heridas es capaz de reponerse su piel? ¿Resurgiría una extremidad amputada? ¿Sus células se repondrían de una muerte masiva por enfermedad? De ser así… parece que estaré bien resguardada bajo su protección- comentó con total falsedad, pues aquella información solicitada no era en absoluto para sentirse segura, sino simplemente para continuar apuntando detalles que le fueran útiles al caer la noche -Lamentablemente yo no tengo noticias interesantes que transmitirle… seguramente haya tenido que leer mi expediente para comprarme-

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Re: Un afilado encuentro [Priv. Azathoth]

Mensaje por Azathoth el Miér Ago 14, 2013 3:58 pm

Al incubo le quedaba claro que aquella sería una relación difícil, ella parecía poseer un caracter mas alto de lo que inclusive él se había llegado a formular, comenzaba a dudar por unos segundos de si conseguiria llegar a algún lado pero de momento este campo de batalla pintaba unicamente para intentar descubrir las artimañas del otro, cualquier cosa que le delatase y pudiera dar cabida a encarar toda baja en sus defensas, era divertido estar con alguien que para variar no cedía fácilmente a sus deseos e impulsos mas no podía negar que le encantaba en todos los sentidos, sin duda era toda una ninfa y Azathoth ya pensaba como sería devorarla solamente clavando su vista en ella pero tenía que mantener su autocontrol, ni siquiera sabía que clase de reacción tendría en cuanto le dijese lo que él era pues suponía ni siquiera le pasaba por la cabeza la raza que albergaba su esencia.

Cuando la notó curiosa contemplando la actuación de sus alas, no había tardado mucho en comprender por sus palabras que algo estaba intentando averiguar, no eran preguntas que vinieran dadas sin un motivo mas tenía que ser cuidadoso al seleccionar su respuesta. Contuvo el aire dentro de si ahora que comenzaba a darse cuenta que parecía muy interesada en la manera en que aquellas grietas que dieron origen a sus alas en la espalda se habían regenerado, luego inmiscuía mas y mas en cosas relacionadas acerca de su recuperación y eso, el incubo sonrió al trazar dentro de su cabeza todas las posibilidades posibles a un interés así y si lo que habia leido de ella era verdad, estaba claro que tenía cierta habilidad en cuanto a defenderse.

-Todo el daño que me pudiesen llegar a hacer bueno, no es que tenga personas detrás mio tratando de lastimarme constantemente, admito que tengo cierta capacidad que corre con mayor suerte en referencia a como se podría recuperar por ejemplo un humano pero en fin, la realidad de esto es que no es algo que sea exclusivamente gratuito, digamos que me exige algo a cambio excepto la caracteriztica de mis alas que son parte concretamente de mi propio ser, digamos que para regenerar otra clase de heridas necesito usar bastante energía-

Una sonrisa apareció en su rostro, una mas perturbadora todavía que cualquier otra y conforme la escuchaba, mas se daba cuenta de que intentaba que le diera información que podría ser utilizada en su contra mas delante sin ella dejarse envolver por la misma conversación. Pronto y ayudando de manera tranquila a que pudieran entrar de lleno a la vivienda, Azathoth finalmente solo avanzó al interior después de dejar que ella ingresara primero, una vez y se encontraban bajo techo el incubo cerró la puerta y comenzó a avanzar un poco.

-A decir verdad me resulta poco creible lo que la información de los comerciantes tenga que ofrecer, me parece que es cosa que está adornada de la manera mas bonita para que alguien llegue y compre sus mercancias solo porque si, soy de la clase de seres que prefieren crear su propio criterio según al punto de vista que genere alguien mas que se encuentre cerca de mi, me detengo a inspeccionar tanto como sea posible y es que no quiero ir y acabar debiendo algo a alguien en un futuro, creo que es mas listo corroborar con hechos lo que digan o lo que dice cada quien-

En ese momento Azathoth avanzó solo un poco para quedar parado a espaldas de ella con una frívola sonrisa en el rostro, con un estigma de curiosidad por ver su reacción y con cuidado, estiró su mano en otra dirección señalando un juego de sillones que se miraban verdaderamente cómodos -Por favor, siéntese y de esa manera podremos llevar esta conversación de manera mas cómoda, aún me quedan cosas que se que de seguro nno vendrían en la información que su expediente retrataba, cosas que solamente pueden tratarse con la persona en si por cierto, le gustaría algo de tomar? O acaso gustaría probar algún bocadillo o algo? De ser así puedo ir en este momento a la cocina y preparar algo-

Azathoth prefería ser cauteloso, ya la llevaría a conocer mas de la casa pero primeramente necesitaba dejar siquiera pasar ese ambiente de tensión, hablar con ella no sería fácil y seguramente tratarla tampoco pero bueno, si quería actuar como una noble en su casa pues... Azathoth no haría mucho de momento si no seguir su juego siquiera hasta saber como mas poder actuar con ella, entre mas interactuaban era mayor el aire de goce que le causaba pensar cuando podria hacer algo mas "divertido" con ella.

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Re: Un afilado encuentro [Priv. Azathoth]

Mensaje por Invitado el Miér Ago 28, 2013 2:10 am

Su mente retenía cautelosamente la totalidad de la información que el incubo le iba proporcionando y analizaba probabilidades, tanto de certezas como de mentiras que pudiera utilizar, ya que no planeaba bajar la guardia en ningún momento. Aún así estaba completamente segura de poder lidiar con él, tras haber sobrevivido tanto tiempo en el mugroso mercado negro y protegerse de innumerables abusos ¿Qué amenaza podía significarle un único individuo? El pelirrojo se trataba de un blanco al que dispararía con certidumbre en el momento más oportuno, pero por ahora debía continuar su papel y pensar con la mente fresca, sin dejarse llevar por sus emociones.

 

-Un aperitivo sería una agradable recepción. Aceptaré con gusto un platillo dulce de su mundo, acompañado de alguna cálida bebida que restablezca las energías perdidas de mi cuerpo- mencionó con fingida paz espiritual, observando la sala señalada por su “amo” -¿Me podría indicar dónde se ubica el cuarto de aseo? Desearía pasar a retocarme mientras usted se ocupa de los preparativos; y descuide, no necesita acompañarme, es una buena oportunidad para irme familiarizando con el entorno y memorizándolo ¿no cree?- acotó, librándose hábilmente del contrario para ser capaz de inspeccionar libremente por su cuenta, en busca de los datos que nadie más que su propios ojos le concederían.

 

Caminó entonces rumbo a la localización otorgada, lento y con precisión, detallando perfectamente cada rincón en busca de posibles trampas u objetos peligrosos. A simple vista todo parecía quieto y tranquilo, mas a veces las peores catástrofes se ocultaban tras el silencio. Abrió algunas puertas, espiando el contenido de los salones y finalmente se vio en la obligación de entrar al cuarto de baño. Suspiró cansada, con pesadez, acercándose al fregadero donde cogió un poco de agua entre sus manos y bañó con estas su rostro. Pequeñas gotas resbalaron por sus delicadas facciones, incluso sus pestañas renegridas, perlando su pálida piel con un brillo sobrenatural y descendiendo por el fino cuello, perdiéndose entre el escote de sus prendas. Cogió la toalla que reposaba a su lado y se secó la humedad de la zona, mirándose el rostro con firmeza, notando los cambios en su expresión desde que era una jovencita inocente y tonta. Ya nunca más dejaría que otros pisotearan su dignidad.

 

Después regresó a la sala pactada donde se reuniría con su amo para degustar los alimentos. Llegó con elegancia, moviéndose grácilmente y sentándose en uno de los sofás. Mantuvo sus piernas juntas y reclinadas hacia un lado levemente, mientras sus manos reposaban sobre su regazo, aguardando al dueño del hogar que todavía no arribaba al sitio. En verdad tenía hambre, un profundo ardor quemaba sus entrañas por la falta de alimento, aunque no lo demostraba ni mínimamente. Al fin y al cabo hospedarse con su enemigo no era tan malo si el ambiente contaba con mejores comodidades que el mercado negro. No es como si ellos hubiesen sido sus aliados tampoco -¿La soledad ha sido el móvil que lo ha conducido a comprarme? ¿No le acompaña al menos la servidumbre?- preguntó al ver llegar a su anfitrión, queriendo indagar en la misteriosa soledad de la mansión, puesto que no había visto a nadie más en ningún momento por los alrededores.

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Re: Un afilado encuentro [Priv. Azathoth]

Mensaje por Azathoth el Miér Ago 28, 2013 3:09 pm

Daba a Azathoth una sensación de gracia bastante irónica al considerar que ella poseía un aire de aparente superioridad como él no hubiera imaginado, le causaba tremenda curiosidad pero al mismo tiempo dejaba de lado esas reacciones por el hecho de que no podía mostrar cualquier tipo de cosa que pudiera ser utilizado como algo en su contra, pese a la locura incondicional que le caracterizaba era a decir verdad bastante listo y había sacado tanto de la vida que le encantaba jugar con las mentes de los demás, era relativamente sencillo hacerse pasar por algo que no era realmente.

Cuando finalmente su hospitalidad parecía estar siendo bien recibida por parte de ella, un aire de intriga le invadió, la sola mentalidad puesta en la posibilidad de que pudiera domar a una ninfa con aires tan grandes era... Ciertamente algo exquisito que cuando mucho solo alcanzaría a disfrutar en ese presente pero tenía que encontrar el medio, la manera de ir haciéndola que bajara la guárdia y de ese modo dar el golpe de gracia, inclusive habría bastado solo con verla para darse cuenta de que tan exquisita ha de ser la energía que podía obtener de ella, la cruel y triste realidad era que en la mayor parte de sus negros pensamientos era que Azathoth solo la había comprado para ese propósito, claro había mas motivos pero era aquella la principal motivación, servirse con el delicioso manjar que seguramente obtendría de conseguir poseer a alguien así.

Al escuchar su interrogante pidiéndole por el cuarto de aseo, el incubo sonrió mientras le dejaba unas breves instrucciones respecto al camino a tomar, sería divertido seguirla pero quería ver que tan lejos estaba tratando de llegar, que tan al fondo se adentraría en la propia locura que el incubo había hecho que manejase todo aquel edificio que le pertenecía. Al dejarla marchar él se comenzó a mover hacia la cocina, en ella tomó una bandeja bastante elegante a decir verdad y comenzó a buscar mientras pensaba que ofrecerle a alguien como ella, de repente recordó que habría pedido algo dulce así que buscando y buscando en la nevera, se hizo acordar de un pastel que guardaba pero que ni siquiera alcanzó a probar, no tenía mucho quizás solamente desde esa mañana guardado así que resultaba algo realmente tentador para compartir con ella, sacandolo y al colocarlo con cuidado en la bandeja, aquella pieza que dejó parecía mas una obra artesanal que algo comestible, Azathoth sin duda tenía gustos bastante singulares pero a cualquiera que viese el gigantesco telescopio asomándose de la cúpula del domo superior, se le podría haber ocurrido eso desde hacía bastante antes.

Luego de colocar todo en orden junto con algo agradable para beber, sujetó la bandeja y sin muchas dificultades, la balanceó como si nada por encima de su hombro aparentemete, tenía práctica para hacer ese tipo de cosas sin mayores dificultades aún pese a que llevara algo que fácilmente podría derramarse estaba seguro no resbalaría ni una gota. Cuando entró de nuevo a la sala la figura de ella era visiblemente llamativa, en todo su ser envolvía algo que no podía simplemente ignorar, le gustaba lo que veía pero al mismo tiempo mas y mas deseaba probar aunque fuese un poco.

-Tengo que admitir que me acaba de tomar un tanto desprevenido con semejante cuestionamiento, este lugar parece bastante grande para un solo individuo es verdad pero en ocasiones yo enrealidad lo siento particularmente diminuto por eso disfruto de contemplar el cosmos como seguramente se habrá dado cuenta en la peculiaridad de lo que está pisos mas arriba sobre nuestras cabezas- Llegando finalmente acomodó la bandeja con aquel "pequeño" pero dulce aperitivo y tomó asiento justo delante de ella al otro extremo en tanto le ofrecía una de las copas -Es muy aburrido vivir aqui solo, es verdad que es un poderoso motivo la soledad como para que nosotros acudamos a sitios como el mercado negro o la tienda en busca de alguien que termine de tajo con esa soledad, admito que eso es motivo pero no mentiré diciendo que es el único, de ser así podría haber acudido al establecimiento cualquier día y comprar a quien sea mas sin embargo, yo tengo gustos algo peculiares que no rayan en lo común, quizás por ello acudí a un sitio de venta no muy bien visto que digamos, siempre me ha llamado la atención aquello que sale de la base "normal" y comienza a ser definido mas hacia lo exótico y si de paso podía llevar a una bella dama hacia fuera de ese sitio bien... Me puedo dar por bien servido-

Una sonrisa se comenzó a colar en sus labios que encorvaron a manera de respuesta a toda inquietud, acudiendo siempre ese aire de franca prioridad hacia lo que pintaban sus instintos pero que ocultaba de la forma mas fina posible -No quiero causar molestia mas me veo en la necesidad de preguntarlo pues de ello podría depender cualquier clase de idea que pudiese presentárseme a futuro y con lo mismo, prefiero evitarnos problemas o malos entendidos así que seré directo, existe algo... Acaso habrá una forma de que pueda su estancia en mi hogar resultarle mas cómoda? Puede considerarlo de varios puntos de vista, yo solo deseo conocer que opinión tiene y que me ayudaría a que se sintiese agusto aqui-

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